
ATLAPEXCO, Santo Tomás.— La bendición de semillas, una de las expresiones más profundas de los pueblos originarios, se llevó a cabo en esta localidad entre muestras de fe, identidad y arraigo cultural. En esta tradición, la tierra, la vida y la espiritualidad convergen a través de ofrendas como flores, alimentos y semillas, con las que se agradece a la madre tierra por su generosidad y se pide por cosechas abundantes, reconociendo al maíz como sustento esencial y raíz de identidad.

La ceremonia estuvo acompañada por música de viento y de trío, así como por danzas tradicionales como la de Chicomexóchitl, elementos que no solo forman parte del ritual, sino que fortalecen su sentido espiritual. Cada interpretación y cada movimiento fueron una forma de honrar a la tierra, invocar la abundancia y reafirmar el vínculo con lo sagrado.



Durante la jornada, la presencia de la lluvia fue interpretada por los asistentes como una señal de bendición. Aunque las condiciones climáticas impidieron el ascenso al cerro Sintiépetl, considerado el cerro sagrado del maíz donde tradicionalmente se realizan las ofrendas, la celebración se realizó en Santo Tomás con amplia participación comunitaria, manteniendo vivo el espíritu de la tradición.
El evento contó con la presencia del presidente municipal, Ing. Juan de Dios Nochebuena Hernández, acompañado por el regidor José Pablo Bautista, originario de la localidad, quienes reiteraron su cercanía con la población y su compromiso con la preservación de las tradiciones que dan identidad a la región.