
Los Jardines Colgantes de Babilonia fueron una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, pero siguen siendo un misterio, ya que no hay evidencia arqueológica concluyente de que realmente hayan existido o de qué eran exactamente.
Los relatos antiguos describen los jardines como una serie de terrazas escalonadas llenas de árboles y plantas exóticas, con sistema de riego avanzado que llevaba agua desde el río Éufrates hasta las terrazas superiores, con un sistema parecido al tornillo de Arquímedes. Según estos relatos, fueron construidos por el rey Nabucodonosor II para su esposa, que extrañaba la vegetación montañosa de su tierra natal.
En realidad, la idea de jardines “colgantes” se debe a una traducción imprecisa: el término griego kremastós puede traducirse como “suspendidos”, en el sentido de que estaban dispuestos a varios niveles. También es probable que tuvieran plantas trepadoras o colgantes, que les darían la apariencia de elevarse.
Una cosa es clara, y es que una obra de tal magnitud requería un considerable nivel de ingeniería y gestión de los recursos hídricos. Por eso, a nivel técnico esta debió de ser una auténtica maravilla del mundo antiguo.